08 febrero 2010

El futuro de los Jóvenes alcohólicos.


Delante de un tema cómo éste, lo primero que creo correcto hacer es definir el tipo de alcohólico que se intenta someter a crítica.
Cuando pensamos en alcohólicos, nos inunda la cabeza una imagen un tanto grotesca, de algún chico desarraigado de la sociedad tirado al suelo con su botella y recogiendo limosna.
Éste es el tipo de imagen que no quiero que pensemos. Yo quiero hablar de chicos que no forman parte de los extremos, de chicos que nos cruzamos en el día a día, e incluso nos podemos identificar con ellos.
Carlos tiene 18años, vive en Barcelona. No vive en un barrio marginal ni tiene una familia des estructurada. Tampoco está envuelto en drogas ni delincuencia.
Cuando era pequeño quería ser médico, su maestra decía que era un chico muy inteligente. Con el tiempo y el instituto, además de una visión distorsionada de la realidad propia de la adolescencia, Carlos tiró su sueño a cambio de otros chicos como el con quién se sentía entendido y le reían las gracias. Poco a poco su dejadez por los estudios fué aumentando, repitió varias veces de curso y nada parecía remediarle. Se puso a trabajar a los 18 años después de obtener el graduado de la ESO.
Pareció lo más correcto, porque él no servía para estudiar. Así al menos haría algo de provecho con su vida.
Se compró un coche “que mola mazo”. Lo pagará con siete años de préstamo. Ahora és el joven, trabaja cómo repartidor de vevidas y le gusta. A veces es pesado.
Cobra casi mil euros al mes, pero le sobra. Vive con sus padres y no tiene previsto irse de casa, con el dinero restante paga el coche, ayuda en las tareas de la casa y se compra su propia ropa. Ésto aún es poco para su sueldo.
Cada día cuando termina de trabajar se reúne con sus amigos en el mismo bar, allí cuentas sus historias y sus vivencias. Allí toman unas copas, se ríen, toman más copas.. A Carlos le parece que su felicidad está en rumbo fijo, cómo un barco que no se siente malmetido por la tormenta.
La rutina inundó a Carlos. Con el tiempo las historias del bar se convirtieron en penas, sus amigos ya no hablaban de proyectos ni se reían, sólo se lamentaban. También tiene que decirse que nunca hablaron de sueños.
Carlos sigue yendo al bar de todos modos, toma sus copas cómo antes, pero nada es lo mismo. Tiene 30 años y de sólo pensar que le quedan más de treinta trabajando, su mente se pone nublada. Vive con sus padres y no puede aspirar a nada mejor con su sueldo.
A veces aún sueña con ser médico, y se arrepiente de no haberlo tan siquiera intentado, pero al plantearse un cambio de actitud se le levanta un monte ante sus ojos. Entonces le da un firme trago a su gintonic.
Carlos dejó colar su vida entre los vasos del botellón, la felicidad instantánea le impidió conocer la felicidad a largo plazo.
Carlos también fué uno de ésos jóvenes alocados que se emborrachaba los fines de semana, pero poco a poco todo cayó en el suelo.
Creo que el futuro de cada uno depende de nosotros mismos, la situación de Carlos no es tan extraña y todos hemos estado más lejos o más cerca de sufrirla.
Aunque el alcohol nos proporciona un estado de felicidad momentánea además de estar aceptado socialmente también comporta sus riesgos.
En conclusión creo que el futuro de los jóvenes alcohólicos de hoy en día, no está definido. También depende de los cambios actitudinales que pueda adoptar cada uno.
Nada está perdido si uno se da cuenta a tiempo, así que no se trata de una caída empicado colectiva, sino de una posible subida para remediar nuestros errores.

2 comentarios:

Teresa dijo...

Natalia:
Esta vez has inventado un protagonista cuyo principal problema no es el alcohol, te has alejado bastante del tema aunque, ciertamente es un personaje bien verosímil.
Aparte del contenido, veo cosas que comentar en la forma, desde el uso incorrecto de preposiciones (no es "tirado al suelo" sino "tirado POR el suelo") a faltas de ortografía graves ("BeBido")pasando por afirmaciones gratuitas (distorsionada de la realidad propia de la adolescencia?) o uso incorrecto de palabras ("comprendido" en vez de "entendido").
No te relajes que hasta ahora te está saliendo muy bien.

Natalia dijo...

Bueno, con lo de el personaje quería dar a conocer una visión de la vida de un joven alcohólico desde su propio terreno. Éste tema no creo que fuera adecuado para un texto argumentativo ya que tiene un sentido ámplio..
Las afirmaciones era para darle un poco de provpcación al texto.. me refería a que valoramos situaciones que en el futuro nos resultarán despreciables.
Bueno nose ya lo haré mejor.